
Entro al cuarto y en el cambio de jeans a pijama sintió una leve humedad, deslizo su ropa interior por debajo de sus muslos y la vio, aquella mancha roja estampada en un fondo blanco como una bandera que ondea en un día sin nubes. Era una gota roja que ya había muerto y hacia del espacio de su cuerpo y la tela el más perfecto lienzo de saturación sanguinaria.
