Llego justamente ese momento el que solo estas vos, en el que nada es suficiente pero todo sobra, el momento en que la vida olvida la muerte y da paso al pensamiento, al momento, al respirar, a la emoción.
Supuestamente esto se tiene que terminar algún día pero mientras tanto en tus adentros es eterno, es una pequeña vida que estas viviendo de la mano de la que ya es tuya desde el inicio, desde el día en que naciste. El reloj marca las 11:11 y es hora de regresar al “mundo real” pero no va a ser hasta las 4:15 que te des cuenta de todo esto.
Puede ser que esta pequeña vida algún día experimente su muerte (y con ello todo lo que implica una muerte en general; la aceptación , el duelo y la superación en si) y nada más quede tu vida rutinaria, la vida que se tiene por defecto, la vida cotidiana, esa vida que ya es tu vida para todos, esa vida un tanto gastada; puede ser también que esta pequeña vida que se ha gestado y ha sido tu fascinación por días que se han ido pintando de esmeralda vaya creciendo más y más, hasta el punto que consuma tu otra vida, si tu vida general, que esta pequeña vida absorba la otra y se convierta en nuestra pequeña vida eterna.
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